domingo, 21 de noviembre de 2010

Tres poemas, tres encuentros



FRENTE A LA HOJA, DESPUÉS

Se desliza en la hoja

un cremoso instrumento de escritura.

Mas son tus ocultos sentimientos

los que se expanden en la colorida superficie del papel.

Es tu miedo enfrentado,

ya en huída.

Es tu potencia transformada en acto.

Profeta de un antiguo filósofo,

Contemplas

ahora

cómo todas las posibilidades

surgen en tus palabras

y eres feliz

por otro instante

similar al de nuestro encuentro.

De Extensa brevedad


Miro la distancia

en la noche fría.

Quiero adivinar

en ese negro espejo

tu rostro ausente.


Pero ese mustio azogue

que espeso se derrama sobre la tierra

me devuelve

hacia las profundidades

de mi propio ser

en un vértigo

indetenible.


Allí, en el fondo aparente de mi existencia

en el no hay más allá,

en mis aposentos secretos,

te encuentro

sonreída

con traje

de estrellas radiantes

sobre tu tersa piel desnuda

de cualquier otro atavío.

Con vestido

de luciérnagas que vuelan

al escuchar el rumor de mi inusual

entrada.

Te encuentro hecha de ligeras luces y sombras

Suficientes para conformar toda belleza

Te encuentro después de tantos días

en donde te buscaba al sol del sur,

en parajes de soledad,

en nidos de serpientes,

en mansiones de anacoretas.


Pero ahora,

simple,

desprovista

de toda fulguración extravagante,

sólida,

humilde luz

te encuentro

hecha de mí mismo.

De Instantáneos


Esta soledad

no la cura otra compañía

Sólo el encuentro

conmigo mismo,

con lo trascendente

o quizás

con la soledad misma.


Pero tal vez,

empedernido optimista,

conozca a alguien

que la borre

de mi boca

y la exilie

de mi corazón

De Espacios Temporales

1 comentario:

Anónimo dijo...

tu soledad ya tiene una hermosa compañia dios y tu familia