domingo, 30 de enero de 2011

Encontrarse en lo que cree espejo



Desierto a un lado y al otro y él en el centro, creyendo ver un espejismo que ni siquiera es tal, porque sólo es un vidrio azogado cuyo reflejo lo ciega breves instantes con la sensación de hallar a alguien cerca.

Pero no. No esperaba a ninguna persona.

No esperaba a ningún rescatista de los que llegan a última hora en las películas, como lo hace imaginar el haz de luz que el vidrio proyecta en sus ojos.

No esperaba sino verse a sí mismo, retenido un instante, para saber que su existencia persistía.

Esa vida que le transmite su reflejada figura y se escapa entre una irresistible sed que no mitiga al beberse la sangre de las heridas que se produce con el espejo que le muestra su propio fin.

De Un Largo olor a muerto (1980)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelso!!!! Te luciste con este escrito.

Un placer leerte.
Saludos