miércoles, 3 de mayo de 2017

DAGÓN – EL COLOMBRE


La mayor cantidad del espacio en nuestro planeta la ocupan los océanos.
Por ello no es de extrañar que a los mares que los conforman se les considere el hábitat de incalculables misterios, algunos tan insondables como las propias hondonadas marinas.
Para muchos la palabra misterio genera curiosidad, deseo de saber qué se oculta tras el vocablo. Pero, para la mayoría, misterio se ha convertido en un inusual sinónimo de miedo.
Más personas de las que podríamos imaginar en todo el mundo le temen al mar, no sólo de noche sino incluso en horas diurnas, cuando la claridad genera sombras brillantes bajo o tras las cuales se multiplican los enigmas.
En los dos relatos que presentamos a continuación, el mar es el escenario de las historias atemorizantes que nos cuentan Howard Phillip Lovecraft y Dino Buzzati.
Los horrores a los que ambos aluden emergen de los fondos marinos y estoy seguro, lector o lectora, de que a partir de ahora pasarán a habitar la zona abisal de tus sueños. Ese espacio sombrío donde la frontera entre la vida y la muerte es tan delgada como nuestra sombra.
A.  J. S.
Lea ambos relatos descargando el libro en el enlace:

viernes, 14 de abril de 2017

35 de Emily Dickinson



Foto: J. G. Bello Porras

Nadie conoce esta menuda Rosa.
Quizá una peregrina fuera,
si no la hubiera alzado yo del camino
para traértela.
Sólo una abeja notaría su falta,
sólo una mariposa
que viene de muy lejos
a posarse en su seno.
Sólo preguntará por ella un pájaro,
sólo sollozará una brisa.
¡Qué sencillo, pequeña rosa,
es para ti morir!

Lea la antología descargando el libro en el enlace:


miércoles, 12 de abril de 2017

SE EMPAPAN DE OCASO LAS MONTAÑAS


La poesía de Emily Dickinson está signada por una ruptura con las corrientes literarias más comunes a la usanza de su época, una economía de lenguaje portentosa y una hondura de contenido y fuerza expresiva hasta entonces no alcanzada por poeta alguno. Su originalidad es tal que no pueden asignársele con certeza seguidores o emuladores de su obra y las influencias a las que estuvo expuesta se disuelven en una síntesis absolutamente homogénea tanto en forma como en temática.

Continúe leyendo la introducción y la antología descargando el libro en el enlace:


lunes, 10 de abril de 2017

ROMANCE DE LA LUNA, LUNA de Federico García Lorca


A Conchita García Lorca

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

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